Anillos

Esas cosas que te hacen reír… algún tiempo después

31 enero 2011
Bettina Nuñez Romero

Las anécdotas que te presentamos a continuación tienen dos objetivos: que te rías un rato (está demostrado que la risa disminuye los niveles de estrés, lo que te conviene bastante en estos momentos) y demostrarte que aunque ocurran imprevistos el día de la boda, nada puede atentar contra el significado del evento que se está llevando a cabo.

De anillos y arras. Estos diminutos y escurridizos elementos, antes de llegar a su destino final, pasan por muchas manos, por lo que encabezan la lista de sucesos fortuitos.

El padrino es el encargado de llevar los anillos a la ceremonia, pero puede haberlos dejado olvidado en el sitio donde siempre coloca las cosas que no debe olvidar. Las arras, por lo general, son llevadas al altar por uno de los niños del cortejo, que puede tropezar al distraerse con el más mínimo detalle y esparcir las monedas por todo el templo, obligando a los presentes a colocarse a gatas debajo de los bancos para recuperar el preciado tesoro en su totalidad.

Una novia comentó que a falta de anillos propios, tuvieron que usar el de su mamá y su suegro para no dañar la ceremonia y otra, que además de controlar el llanto de la niña que tiró las arras y la risa de todos los demás, tuvo que pedirle al padre que oficiaba la misa, que esperara un momento, lo cual no fue muy bien visto por él.

Salgan de puntillas, por favor. Las novias en la ceremonia ya no pueden controlar todo lo que pasa a su alrededor, por eso, lo mejor es relajarse, conservar la compostura y encomendarse a las divinidades para que nada empañe el momento.

Una de nuestras entrevistadas recuerda que durante la ceremonia de su boda se comenzó a oír un barullo en las afueras de la iglesia. La inquietud se convirtió en pánico cuando se dieron cuenta que se trataba de una manifestación política, que gritaba consignas poco amables. El resto de la ceremonia se llevó a cabo con las puertas cerradas, pero la salida tuvo que hacerse de una manera muy discreta y salir casi escondidos, debido a que la novia era hija de un dirigente del bando opuesto a los manifestantes.

Bouquet con vida propia. Ese precioso ramo de flores se convierte en un momento determinado de la fiesta, en objeto del deseo de las solteras y adquiere más valor que los guantes de Michael Jackson en una subasta.

Pero ¿qué pasa cuando el bouquet elige una ruta distinta a la que predeterminó la novia? Uno de estos ramos terminó una vez colgado de una lámpara del techo de imposible acceso, otro en las piernas de un hombre que conversaba distraído y otros han venido a parar en la cabeza de alguna abuelita que se había quedado dormida apaciblemente en su silla, mientras las solteras emprendían la carrera para rescatarlo.

Novia patas blancas. Tal vez, esta historia no te haga reír y no tenga un registro videográfico en YouTube, pero es conmovedora y aterradoramente posible.

Esta novia descubrió que tenía dengue cuatro días antes de la boda. El malestar es grave, sobre todo por el cansancio, según ella. Cuenta que apenas podía pararse cuando el ritual de la misa así lo indicaba y que al salir, se sentía tan mal, que el novio tuvo que cargarla por el pasillo al son de la marcha nupcial. “Yo puse mi mejor cara para las fotos, me pareció muy bonito que él hiciera eso por mí”, comenta. Todo el mundo entendió y la aplaudieron cuando se estaba montando en el carro.

Aunque esta desafortunada novia no pudo disfrutar al máximo de su fiesta, ya que se retiró temprano, sí pudo aplazar la luna de miel y hoy, próxima a cumplir su quinto aniversario, está preparando una fiesta a todo dar para recuperar aquellas vivencias.

Comentarios

Deja un Comentario