Bebidas

¿Whisky 18 + Vino Económico?

17 julio 2012
Bettina Nuñez Romero

A simple vista, la afirmación nos produce un rechazo automático, sin embargo, muchas veces incurrimos en este error cuando de planificar nuestro evento se trata.

¿Es esto lógico? No, y a la vez sí. Pareciera, como de hecho lo es, un exabrupto colocar una botella de vino de 50 Bs. para acompañar grandes estofados dentro de lujosos banquetes que congregan a quienes consideramos que deben acompañarnos en alguna celebración trascendental para nuestras vidas. No por el hecho de que sea pecado ahorrar cierta cantidad de dinero donde se pueda, sino porque se supone que, si estamos ofreciendo a nuestros invitados, las mejores opciones gastronómicas dentro de nuestras posibilidades, y a la vez, estamos invirtiendo más de 600 Bs. en cada botella de whisky que se consumirá dentro del festejo, no debemos obligar al comensal, a que acompañe este robusto banquete con vinos estructurados para ser consumidos con comidas más ligeras, o incluso para conversar.

Sin embargo, debemos admitir que por distintas razones prestamos mayor atención al whisky. Por una parte, la marca y edad del whisky que coloquemos, habla tácitamente de nuestro status, el nivel cultural que hemos adquirido y nuestro poder adquisitivo. De modo que siempre resultará prioridad dejar ante los demás la mejor imagen posible de nosotros. Por otro lado, nuestra gastronomía y ubicación geográfica, ha hecho que en términos generales, nuestro consumo diario de vino en las comidas, sea bastante menor al de aquellos países productores de vino, y por ende, no otorgamos especial importancia al tema.

Sin embargo, y no obstante reconocer que es el whisky el encargado de “prender” los ánimos de los asistentes y mantener la fiesta a buen ritmo durante toda la noche, no podemos olvidar que es el servicio de la comida ese momento de sosiego dentro del evento que permite tomar una pausa, relajarse, y recuperar energías para continuar el resto de la noche. Se convierte el almuerzo o la cena (según sea el caso) en esa oportunidad para conversar, intercambiar buenos deseos y reencontrarnos con afectos tal vez lejanos.

Por ello, y en aras de que nuestro evento resulte impoluto, debemos mirar con mayor detenimiento la escogencia de nuestro vino, y otorgarle el mayor nivel que resulte posible.

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