Cortejo

Niños en el cortejo: Ternura sin protocolo

22 noviembre 2012
Bettina Nuñez Romero

El cortejo de la novia suele ser un punto de admiración para los invitados que asisten a la ceremonia eclesiástica. Ver pasar a los niños vestidos con trajes tan elegantes, las niñas con sus vestidos de princesa y sus cabellos arreglados de manera angelical, despiertan los suspiros de los presentes. Un cortejo con niños puede resultar una inmensa ternura y pero al mismo tiempo significar el colapso nervioso para los padres de los pequeños, por eso toma en cuenta estos puntos:

  • Seamos sinceros, lo tierno es ver al niño caminando sólo hacia el altar, cuando tienen que ir cargados por los padres le resta un poco de gracia al asunto: considera poner a niños mayores de 3 años para realizar la difícil labor de caminar frente a un público con los ojos puestos en ellos. A esta edad, ya pueden entender indicaciones, además de tener menos necesidad de recurrir a los padres en caso de pánico.
  • El recurso del premio puede ser una tabla de salvación: si les das la información de una recompensa que les espera al llegar al altar, lo más probable es que se concentren mejor en la meta.
  • Para las niñas, puedes conseguir un peluche que las acompañe todo el camino: si les das ese peluche con tiempo suficiente para que se familiaricen, les será más fácil llegar al altar sin contratiempos. También la tarea de regar pétalos de flores en el camino puede entretenerlas mientras llega el momento de tu entrada triunfal.
  • Escoge a los más juiciosos para ser los encargados de llevar las arras y los anillos.
  • Los niños llorando tampoco son tan atractivos en estos momentos: es preferible que si algún niño no está convencido de atravesar por esta aventura, se le permita ir a sentarse con sus padres para que no sufra.
  • Toma en cuenta la situación de los padres antes de pedirles permiso para poner a su pequeño en tu cortejo. Si son padres que no les importa ir con el infante a salidas nocturnas entonces no tendrás problemas, pero hay padres que prefieren dejarlo en casa con algún familiar para poder disfrutar mejor el evento. La parte económica también es importante mencionarlo en el caso que ellos tengan que correr con los gastos del traje, siempre déjales la puerta abierta por si acaso quieran decir que no a tu petición.

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