Comida

Cuando los sueños se salen del bolsillo

16 noviembre 2012
Bettina Nuñez Romero

No es secreto que celebrar una boda trae muchos gastos. Cuando las finanzas ahogan, es hora de ser creativos, por ejemplo:

  • Los vestidos de cortes rectos y sin pedrería son más económicos, al igual que las flores de temporada, en vez de flores importadas.
  • Para ahorrar y unificar a la familia, es útil contar con la tía que canta de manera estelar en la ceremonia o la prima que hace unos exquisitos dulces.
  • Durante la “hora loca” a los invitados les interesa más hacer ruido y reírse que lucir de una determinada manera, así que el plástico sonoro es la opción.
  • Las invitaciones electrónicas son más económica.
  • El buffet puede sustituir a la cena pasada y los pasapalos criollos suelen restar números a la factura.
  • El video familiar quizá sea más divertido que uno profesional (pero claro está no tendrá la misma calidad) y las fotos pueden pedirse sólo en formato digital e imprimir nada más que las favoritas.

La esencia de una boda no está en el dinero que se gaste en ella, sino en la felicidad que irradian los novios y sus ganas de compartir este momento tan importante con la gente que los ama.

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